Volvió a casa y quiere dar la vuelta: “Mi objetivo es salir campeón”

Lucas Robertone habló de la emoción de ponerse otra vez la camiseta de Vélez y dejó claro su sueño en esta segunda etapa. También se ilusionó con jugar la Libertadores: “Sería hermoso ponerme la camiseta de Vélez con el parche”.

Volver a casa tiene algo que no se explica con un contrato. A Lucas Robertone, la emoción le llegó después de firmar su regreso y terminar su primera entrevista oficial. Ahí, cuando pudo frenar un momento y entender que estaba otra vez en Vélez, se quebró.

“Recién en ese momento, cuando terminamos la nota, dije ‘bueno, ya está, ya estoy acá’. Ahí me cayó la ficha y me salió la emoción”, contó en Una charla con. El deseo venía de antes: “Sentí que necesitaba volver. Las ganas estaban y sabía que iba a regresar, no sabía cuándo, pero por suerte se dio ahora”.

Ese sentimiento viene acompañado de una ambición que compartimos todos. Robertone quiere ganar con esta camiseta y lo dijo sin vueltas: “En esta vuelta vine con otra mentalidad. Creo que el club está en un momento que tranquilamente puede pelear cosas importantes, entonces mi objetivo principal desde que volví es salir campeón”.

También tiene una imagen en la cabeza: salir a jugar la Copa Libertadores con el Fortín. “Es un objetivo tanto del club como mío. Ojalá se pueda dar, me encantaría. Sería hermoso ponerme la camiseta de Vélez con el parche”, expresó.

La charla lo llevó a sus años en la pensión y a los partidos que vivió como alcanzapelotas durante el ciclo de Ricardo Gareca. Antes de jugar en Primera, Lucas ya seguía cada pelota desde al lado del banco, metido en el partido y viendo de cerca a aquel Vélez ganador.

Al repasar su crecimiento, destacó a Gabriel Heinze por la confianza que les dio a los juveniles en un momento difícil. “Nos sacó toda la responsabilidad y nos dejó jugar tranquilos”, recordó. Y agregó: “Creo que con el Gringo toqué mi punto más alto, disfrutaba adentro de la cancha”.

Su paso por el Almería le aportó experiencia y herramientas para manejar los momentos del juego. Fuera de la cancha, la llegada de su hijo Tomi también cambió su manera de vivir los resultados: “Llego por ahí un poco enojado por un partido, lo veo y se me va todo”.

Robertone volvió con más recorrido y con un deseo pendiente. Del pibe que alcanzaba pelotas al jugador que hoy busca conducir al equipo desde el medio, hay una historia atravesada por Vélez. Ahora quiere agregarle el festejo que más sueña: dar la vuelta con la V en el pecho.

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